Poemas



14 may 2017

Plebiscito de paz frustrado

Dos de Octubre del 2016,
5h47 de la tarde, hora colombiana



Un domingo,
Para la fiesta se levanta uno.
Pero la fiesta no viene, la engañan por el camino, la parten en mil.
Tocan entonces el horrendo himno,
De guerra surcado, de hombría senil.
Rima sola y trillada,
En tiempo de marcha que nunca nadie dio.

El eje mismo de nuestra historia,
Estruendo en vórtice forzado:
Órdenes, improperios,
Hipos de capataz saciado,
Pensar coronado de bendecido patrón.

¡Y yo hasta ahora lo entiendo!

Su inmarcesible júbilo inmortal,
Sus surcos de dolores,
Su sangre de héroes, su río colmado de despojos,
El hambriento pueblo que lucha horrores prefiriendo,
Las espadas cual centellas, sus centauros indomables,
La agonizante virgen que encima arranca sus cabellos,
El deber antes que la vida
Y los átomos volando…

Somos hombres de bravura,
Cada gota de nuestro semen cuenta,
Regamos hijos levantando monte
Al lado de mujeres dispuestas,
Uno nunca sabe cuándo se alebresta.

Las flores, aves del paraíso,
Estamos de acuerdo, no sirven para nada,
Creciendo entre maleza sin orden,
Nadie que las contemple, nadie que las nombre.
Horriblemente chupadas por colibríes incansables,
Confundidas entre irritantes mariposas,
Pura plaga,
Marica, que le rompo la cara.

Los cedros negros, los algarrobos,
Estamos de acuerdo, no sirven para nada,
Resistiendo inútilmente a la humedad incivilizada
En selvas dignas de prehistoria,
Meciéndose con pereza al golpe de marimbas,
Pudiendo ser mesas
O lujoso papel de millonarias transacciones.

Un banano así, estamos de acuerdo, no sirve para nada,
Creciendo tonto de los gajos,
Librado amarillo al paso brumoso del común,
Lo arrancan cuando les da la gana
Y colgado hasta lo dejan podrir.
¡Verde hay que salvarlo!
Verde funda empresa, no pinches negocios,
Verde camufla esquiroles, ejércitos y holocaustos,
Verde cruza, en sus ceñidos plásticos,
Los mares viscosos que abrió en dos Colón.

Y esos indios, así,
Propietarios líricos de tierras que esperan desvirgue,
Ya no nos sirven para nada,
Haciendo pulseras en la esquina,
Perdiéndose en el alcohol de falsas religiones,
Acostumbrados quejarse de sus honrados encomenderos,
Como si pudiesen prometer Dorados.
Que se escondan como puedan,
Mal, del masivo destino:
¿No han escuchado?
El colombiano es alegre y trabajador,
Al colombiano no lo vara nadie,
De la papaya, solo el papayaso.

Ay, es que esa voz en valeriana
¡Lo dice tan bien todo!

El “placercito”, muchachos, mejor déjenlo para cuando se casen,
Aprendan desde ya a hacer uso disimulado de la moza.
Y si los llevan lejos de casa a coger café,
No se asusten ni se escapen.
En esta guerra, sin combate franco,
Alguien tiene que terminar insurgente.
Muerto, vestido y embarrado,
En posiciones estratégicas de combate,
Estudiadas en academias militares bobas, ciegas.

Los libros, muchachos, no son para leerlos.
Hagan fogaticas,
Sáltenlas en bailecitos calculados,
Que los tirantes no se vayan de lado,
Que el fuego no caliente las mancornas.
El Opus Dei sabe que damos puños al aire
Sin despeinarnos.
Solo un libro vale la casa,
En el latín del bisabuelo paisa episcopado,
Sus parábolas caen siempre del mismo lado,
Entre el ojo de la aguja y el camello.

Los pesitos, muchachos, dejémoslos para la historia.
El billete de mil para un Gaitán, un Bolívar,
Populacheros comunistas.
El de dos mil para la Arango,
Maniaca que ni sabía dibujar santicas.
El de cinco para el deprimido Silva
Sus versos amanerados dan hambre.
El de diez mil para la Pola,
Marimacha terrorista.
Que los toquen de a montón,
Para que los gaste el mugre.
No importan.

El futuro, muchachos, es el dólar.
Lincoln, Washington, Jefferson, Franklin
Y nuestro gran amigo Pablo.
Contados de a paquetes, sin números de serie,
Un fajo siempre listo en bolsillos de planchadas camisas,
Sin rayas.
Para que abra caminos
Y riegue esa palabra
Que hace amigos sin hablar.

Refundemos, muchachos, esta gran tradición,
De profetas clonados, sin necesidad de apóstoles,
Puro testaferro.

Eso si, muchachos, tratemos de que siempre, siempre,
Para que nos vaya bien,
El billete de más valía, ese que tan pocos tocan,
Lleve acuñada la frente abierta y potente de nuestro gran héroe,
Núñez, prenombrado Rafael,
Oh, Pater familias,
Oh, Mars rex,
Danos correa,
Pero duro
Que nos duela.




27 sept 2016

Apocalipsis

Ayer, en una primera larga noche del verano,
El sol se acostó derramado.
Desde ese vórtice absoluto,
Pantalla conectada a todo y nada del computador,
Logré levantar cabeza
Y descubrí, por las ventanas de la calle y del jardín,
Una extraña luz amarilla comiéndose de adentro todas las cosas.

Lentamente y mirando al cielo salí.
Una nube delgada y extensa, pero parcial,
Reflejaba los rayos dorados de un sol cayendo más allá del horizonte.
Todos los colores estaban quebrados,
En la asfixia misma de una terrible impresión de calor.

La realidad se me hizo espectral.

Inmóviles, la pareja de conejos y sus tres críos,
Esperaban algo mientras me apuntaban
Con esos cinco pares de ojos,
Negros y brillantes
Que siempre quieren decir algo,
Vaya a saber quién qué.

No había un solo ruido,
Ni tranvía, ni carros, ni insectos,
Todo había desertado.
Hasta las palomas, grandes y grises,
Se agarraban temblorosas de la misma rama.

Entonces,
Sobre el techo de una casa al frente
Vi tres personas fascinadas como yo,
Sentadas en una quietud animal que me contagió.

Contemplábamos la progresión amarilla del silencio
En medio de la oscuridad tardando en llegar.

Pensé en mis hijas que ya dormían en su cuarto
Y en Manon, sentada en un tren.

Sentí que era el fin del mundo
Y que todos lo sabían menos yo.

14 may 2016

Sonríe, James


Para Manuel y Simón

Tienes la obligación de esos futbolistas
Que en cada partido cambian de peinado.
La alegría no dura nada,
Los goles son promedios
Las carreras kilómetros relativos
Y todo lo que llevas puesto ya está vendido.
Esto, que alguna vez se jugó sin canilleras,
Con las medias abajo y un corte eterno de pelo,
Tuvo fanáticos a los que no importaba perder.
Juego bonito, era todo lo que pedían de un domingo. 

Colombia tenía entonces una horrible camiseta zapote
Que nadie se atrevía a poner
Y el futbol era para jugarlo.
A parte ese gol olímpico con que Marcos Coll
Lanzó un imposible empate a cuatro contra la Unión Soviética
En un mundial de Chile que haría parte de nuestra tradición oral,
De la que mi tío es toda una entidad,
No había mucho que contar.

Hasta que apareció él:
Con una cabellera de héroe griego,
Pongámosle Prometeo después de haber robado el fuego
Y que vuelve para burlarse de los Dioses,
Eludiendo con saña a cada uno de sus grandes monstruos.
A veces, incluso, marcando goles,
Que replicaban los niños en todos los barrios.
Puedo contar de memoria una de sus cabalgatas frente a Argentina
Manteniéndose en equilibrio mientras varios jalaban de su uniforme
Hasta llegar a la raya final para volverse y enfrentar al arco.
No sé ya si fue gol.

John Edison Castaño nos hizo ver futbol
Como si estuviésemos jugándolo.
No eran los goles que hizo,
Eran todos los que podía hacer.

Hasta que lo compró la mafia y lo puso a jugar sentado
Para que no hiciera daño desde otro equipo.
Su imaginación intrépida y joven
Podía corroer la inercia de un plantel caro y experimentado,
Empeñado en dar poco para alcanzar finales
Que siempre perdieron en los últimos minutos.
Faltaba algo y todo el mundo sabía bien qué.

Pero nadie anticipa en sus cuentas al diablo,
Ni Orejuelas ni Gachas ni Pablos.

Castañito fue gota de agua fresca cayendo en la sal del mar.
Mientras se perdía en la frustración de un joven
Mirando partidos importantes desde la banca,
A los demás equipos también los inflaba la mafia.
Me acuerdo de un clásico bogotano
En el que el Santa Fe ganaba por dos goles,
Acabando con la racha azul que parecía destino,
Cuando el arbitro pito penalti a algunos metros de la mitad de cancha.
El partido terminó empatado.
De regreso, caminando, pregunté a mi tío
Si había sucedido lo que habíamos visto.
Si mijito, dijo, eso es narcotráfico.

Así aprendió mi generación
A no esperar.

De esa historia hace James parte.
Otra gota de agua cayendo.
Sentado en el banco por pedir aumento en su salario
Después de su lesión contra el Perú,
Acusado de gordo, fiestero e infiel,
Envejecido por ojeras que no esperaba tener.
Atrapado, como el otro,
En esos cálculos oscuros,
Que la mafia elaboró veinte años atrás
Y que hoy sirven de casos de estudio
En la cartilla de sus hijos empresarios.

25 ene 2016

Ay

Entonces,
El divino Ulises desplegó dichoso sus velas.

5 jul 2015

Ya no estaba allí

Al despertar,
Del sueño guardo
Un cuero viejo de elefante.

Vi bailar, una vez,
Un grupo inquieto de mujeres desnudas.
Todas me miraban de soslayo.
Sus sensuales movimientos me parecían dirigidos,
Pero no estaba seguro.

Sentado,
No sabía qué hacer,
No sabía qué autorizarme a sentir.
Cuando la angustia me llevaba
Una dulce voz susurró al oído: “tranquilo Nico”
Me volví para descubrir su cara:
Hermosa mujer, de cabello negro en capul,
Grandes ojos rasgados, llenos de inteligencia, penetrantes.
Jugaba delicadamente con su mano entre los labios,
Sin artificialidad.
Esperaba mi reacción a sus palabras.
Me enamoró.

Desperté.

Su figura me acompañó durante semanas.
Cerraba los ojos y ahí estaba,
En la misma pose,
Esperando.
Era un sueño que duraba.
De tanto rememorarlo comenzó a gastarse.
Traté entonces de no pensar mucho en ella (que ya existía)
Pero fue inútil.

Hoy la recuerdo desde afuera.
A veces la veo pasar la calle,
Otras muchas se esconde
En la bella mujer que me mira despertar
Desde todas esas noches felices
Que hoy hacen quince años.

Sueño premonitorio entonces
¿Quién sabe?

Ayer descubrí, desde la cima de una montaña
Un hombre subiendo
Con las manos en la cabeza
Imitando los cuernos de algún animal,
Toro, quizás alce.
No podía escuchar el ruido que hacía.
Daba largos, lentos pasos
Y reía.
Lo hacía para divertir al pequeño grupo que lo seguía,
Una niña, un niño y una mujer.
La miré bien, me recordaba alguien.
Era mi madre.
Volví a mirar rápidamente a los niños que la precedían:
Era mi hermana, era yo.
Entonces, ese hombre era mi padre.
Lo miré bien.
Es cierto, pensé,
A mi padre le gustaba hacer de payaso.
Como lo intento hacer hoy yo.

Me eché a llorar.

Estaba lejos de ese momento inexistente.
Lejos de mi padre,
Lejos de mi infancia,
Y no tan capaz de jugar el mismo juego
Frente a mis propias hijas.
Muchas cosas me hacían falta.

Desperté con la garganta seca.
La mujer de mi otro sueño dormía al lado.
Quería contárselo,
Pero no me atreví a despertarla.

17 jun 2015

Victoria

Hoy me encontré en el metro
Centenares de ingleses
Marchando con ropas antiguas
Colgadas de ganchos brillantes.
Vienen a actuar en Waterloo
El fracaso definitivo de Napoleón.
Están concentrados, hablan poco entre si,
No quieren descuidar esta doscientosava oportunidad.

Mirándolos se me pasa el tiempo
Y se me olvida pagar.
Cuando salgo, unas estaciones más allá,
Me esperan vigilantes que miran como  tiranos:
Quieren hacerme pagar
Multas vertiginosas escritas en francés.

5 jun 2015

Qué tan lejos, Joyce y Proust

Dicen que en una librería francesa se encontraron
Y que todo el mundo adentro quedó callado,
Esperando...

Saturno, Plutón...
Pero sólo silencio.
Como el mar que se retira de la playa
Hundiéndose en la arena.

Fue hace tiempo.

Hoy,
Isabel Allende seguro que ya se encontró con Paulo Coelho,
En cualquier feria anual
Cada uno mostrando sus propios libros,
Y hablaron, puta, nadie más quedó.
Que admiro tu trabajo,
Que espero ansioso el siguiente,
Puro reflejo de espejos brillantes puestos frente a sí.
Nada más.

Como cuando un cangrejo se aleja de ladito
Contento porque el sol parece haberse quebrado entre sus pinzas.