Poemas



26 oct 2024

Ciudad encierro, treinta años después

Y viene, de repente, una noche.

En un bus oscuro, subiendo por la colina de Medellín.

Diciéndole adiós a la ciudad que vio por segunda vez.

Repleta de luces en un abajo profundo.

En el que queda ella.

Seguramente con él.

Mientras escucha la banda sonora de Trainspotting

Le vienen flashes del escrito que encontró en su diario

abandonado en el suelo por un extraño azar 

justo al lado del colchón en el que descansaba mientras ella no estaba.

Hablaba del pene de él como nunca había descrito el suyo.

De sus embestidas sabrosas y...

No pudo leer más.

Qué envidia. O qué rabia.

Ni modos.

Chao ciudad.

Chao amorcito de universidad.

Qué puto dolor.

Hay que llegar a Bogotá.

En su walkman Trainspotting suena y suena:

Iggy Pop, Brian Eno, Primal Scream…

Iggy Pop, Brian Eno, Primal Scream…

El sueño.

Al llegar a la sabana

Sólo le queda el futuro

Y la felicidad en las busetas.

Ella insistirá en que es un error, un sueño, un poema.

Pero a él ya no le importa nada.

Y un día, pasando frente a un almacén de fotos

descubre su propia cara en una plancha de negativos

puesta momentaneamente sobre la vitrina.

Recuerda: se las tomó ella en el jardín botánico.

Toma la plancha y le da vuelta para verla mejor.

Descubré que solo ocupa cuatro cuadros.

El resto son fotos de él:

El hombre de sus poemas eróticos,

El que no existía.

Se ríe. De verdad se ríe.

La señora del almacén no entiende 

y retoma la plancha de negativos 

que dejaron hace poco para amplificar.

¿Qué foto querrá ella agrandar?

Habría que preguntarle...

Sigue riéndose. Es increible.

Es cómico. 

De verdad.

Así piensa haberse liberado de un recuerdo que vendrá treinta años después,

Antes de dormir.

8 may 2021

Sin escudos


Hoy caen estatuas de conquistadores que se creyeron inamovibles y superiores.
Dijeron "Indios, este paraíso no es Bacatá
se llama Santa Fé de Bogotá"
y se postularon fundadores.
Pero el indio no era indio.
Se equivacaron para siempre de continente.
 
Hoy se derriten sudando,
políticos que se dijeron hechos de teflón,
sus huevitos de serpiente, que nadie empolló,
se pudrieron y apestan tanto
que tuvimos que retirar para poder respirar.
Necesitamos aire. Y luz.
Y agua y pan.
Y baile y fiesta.
No es una historia de héroes ni de martires,
no es valentía o inconsciecia: es pura necesidad.
Por eso los jefes momia lo sienten
Y encalambran sus dedos tecleando 280 carácteres
con un odio de clase rufián.
Sus textos gritan y dan órdenes,
pero camuflan un S.O.S.
Presienten ese húmedo y encerrado fin
que es el comienzo de un nosotros.
Se les acabó su falsa historia.
 
Hoy las voces compradas en los medios comprados
Que carraspean de rabia o titubean de frío,
solo expresan encierro.
De lujo tal vez, pero encierro,
Ya ni soportan el eco tonto de sus propias voces
porque sienten el vacío sideral en el que están.
 
Hoy la tropas comandadas,
Que planean estrategias maquiavélicas de exterminación,
Se enfrentan a jóvenes que aún creen en la humanidad del robot
Y le bailan al frente, le tocan tambor.
Las embestidas son horrorosas, inesperadas,
Pero las familias observan desde las ventanas
O desde el computador.
Porque hoy, tropas ciegas y sin identificar,
Todos podemos filmar.
Podrán disfrazarse y encender incendios,
pero nunca lograrán encerrarnos en su infierno.
Ni los cubrirá la impunidad 

Mañana cambiaremos los colores de la bandera:
no habrá rojo.
Mañana cambiaremos la letra del himno:
ninguna virgen agonizará,
ni se arrancará la cabellera.

29 mar 2020

Encerrados

Los reyes están desnudos.
Son tan ridículos, tan tontos.
Ni saben cuánto vale un pan.
Encerrados en su ocaso
Lo único que tienen es poder.

Desean vaciar islas,
Decretarlas tropicales,
Asolearse en su interior.
Y desde las orillas,
Continentes donde solo zumban moscas,
Ponernos a soplar.

Quieren brisas frescas y limpias,
Sin una sola pizca de aliento
Que pueda contaminar.

27 mar 2020

Oscuro

Me pregunto ahora
Cómo dos palabras juntas
Pueden lograr otro sentido.
¿Qué las hace más?
¿Qué las convierte, distintas?

Todo es aplastante literalidad.
Prueba de nuestro fracaso.

El agua se ha retirado.
El fondo descubierto
Es horrible.

Hay quien promete, todavía,
Mareas altas para olvidar.

Pero ya el óxido vuela
Y nos cubre.

24 feb 2020

Atenidas, sus palabras


Dice Amparo Grisales,
Téngase mijito,
Que las ollas no son para hacer ruido,
(Cuézanle lentamente comida de flaca),
Porque si hacen ruido se hacen Son
Y de oído nos transforman en alimañas,
Venezolanos chavistas, cubanos castristas,
Pariendo en los bordes de las carreteras bajo el sol.
¡Qué horror!
Pura pobreza que no imagina en su dieta.
“No tengo nietos por lo tanto no soy abuela!!

Soy una persona evolucionada
Y yo espero que llegues
A mis 125 años con mi sabiduría y mi belleza.... espiritual!!

Lo dudo!!

Gentuza nunca evoluciona!!”
Dice cansada.

¿De dónde le sale tanta teta?

Dice Mario Montoya, un General,
Cuatro soles en charretera,
¡Por Dios, más que todos lo que hay en la galaxia!
Que sus soldados son pobres y tontos
Él dijo operaciones
Y sus cerebros analfabetas tradujeron mal:
B se hizo M
A, esa sí igual, A
(normal es la dé mamá me ama, mamá me mima)
J se transformó en T
A, ya lo dije, igual a ella, A
(amo a mi mamá, mi mamá me mira
–nunca hay padre en frases pedagógicas-)
S se hizo R.
R de arrre bruto,
Arre mula,
Firmes y arrrrrrrrrr.
Me dio un infarto.

¿Cómo fabricar cascos para tanto soldado
Con ínfima talla cerebral?
¿Cuántos kilómetros de tela
Necesita el gorro de un general?

Dice María Fernanda Cabal, diplomada ésta,
Que la masacre de las bananeras son mito histórico
Porque no es posible ver trabajadores en la costa,
Todos se hamacan en la pereza,
Y tienen hijos que se parecen mucho
Y terminan guerrilleros de aburrimiento.
Los bananos caen solitos
En las bolsas de plástico que tiende Chiquita,
Son deliciosos y prácticos.
¿O qué? ¿No les gustan?

Dice Álvaro Uribe,
Ay, la boca me quema,
Frente a adolescentes en filas,
Con manos sospechosas en los bolsillos,
Que el gustico hay que dejarlo para después.
No dice bien cuándo
Ni qué pueden hacer las jóvenes mientras tanto.
Iván Duque se da cuenta: algo falta.
Le dice entonces a las niñas:
Trabajen para que sus mentes
No se derritan libidinosas
Y den ganas.

¡Estos manes si tienen güevas
Medallas puras y charreteras!

Y dice Dylan…

No,
Dylan no dice nada
Solo cae para atrás gritando.
Es un estruendo.
Tiene una bolsa de balines en la nuca
Que un policía disparó sin querer,
No sabía que un arma podía tanta cosa.
Le dijeron HABLE CON SUS PARES
Y él se confundió nervioso.

Dylan morirá por analfabetismo.
Ese mismo contra el que manifiesta.

Su madre desde la cárcel nos escribe,
Algunos se burlan de su ortografía
(Aunque solo escriban en mayúsculas y gritando
Estrategia inteligente para evitar tildes y emociones).
La llaman culpable.

Dylan es vándalo,
Perezoso, indio, negro, pobre
Y hasta marica será.
Mírele ese peluqueado de ñero.
Sino ¿por qué cree que muere?

El joven que sí pudo decir algo
Se llamaba Brandon Cely Páez,
21 años,
Auxiliar de enfermería,
Técnico en sistemas,
Batallón de Artillería N.° 13 "General Fernando Landázabal Reyes",
Localidad de Usme,
Al sur de Bogotá.
En un video aparece y dice:
“Aquí ha habido muchas injusticias,
Cosas que tenemos que callar y bajar la cabeza.
No tenemos derecho a opinar.
Hoy, en formación, un compañero dijo que yo era de izquierda extremista,
Siendo él de derecha extrema.
Entonces, me señalaron a mí como un disociado.
Y para salvaguardar mi bienestar,
Pedí poder salir de la base,
Lo que acarrea en la Justicia Penal Militar de 2 a 6 años de cárcel
Por delito de deserción.
No me han dejado más opción que grabar este video
Para protestar y apoyar a los estudiantes.
Y los invito a todos para que peleen.
Peleen por nuestra educación.
Madre, usted sabe que la quiero mucho”

Y se suicidó.

Días después, otro joven,
Juan Sebastián Mendieta Herrera,
Otro soldado,
18 años,
Batallón de Infantería número 39
Se pronuncia:
"Este video lo hago con dolor y con rabia
Al ver cómo este país se esta hundiendo más por la oligarquía.
Por gobernantes que lo único que quieren hacer es robarnos
Lo que nos pertenece.
Recursos para la salud y la educación.
Me daría miedo tomar las armas contra el pueblo
Por órdenes de superiores.
Algunos cursos míos me decían: no haga ese video.
No se vaya a embalar, tápese la cara”.

Y se la destapó.

Lo desaparecieron por meses,
En el cantón norte.

Dylan, Brandon, Juan…
Y todas esas niñas que gritan calladas,
Algo parecen querer decir,
Algo, que difícilmente será himno en este país.
La gloria inmarcesible no es empática.
Ningún niño la entiende.

13 feb 2020

Cacerolazo

En dónde estoy
No escucho el golpeo de las ollas,
Pero miles y tantos tañidos
No me dejan dormir.
Cierro los párpados y me piquetean los ojos
Me invade su música rabiosa
Y alegre.
Sonrío cansado y a punto de llorar,
Changó no cesa de andar.
Perderá otra batalla más.

No importa.
Estamos vivos,
Queremos otra cosa
Una manera muy nuestra de hacer sopas
(Menos agua, menos papas
Cilantro nadando entre la grasa
Carnes cocidas en fuegos lentos,
Llamar al cerdo por su nombre).

30 jul 2019

Un solo combate, muchas derrotas


Todo gira, igual.
El eje de las cosas, en su lugar,
Tú ni sabes dónde está.

Todo gira, igual.

Si fuese claramente una lucha
Contra algo la darías.
Pero tus puños golpean al aire
Y los paseantes se ríen al mirar.

Al frente, no parece haber nada:
La mano invisible es gigante,
Ni una uña logras vislumbrar.
Dios se esconde entre la mucha gente,
En ese grito conjunto y milagroso
Que nunca nadie logra ver.
El destino no tiene cara:
Al futuro se va cayendo como mosca
Atrapada en pegantes tiras rojas
Que nadie dice colocar.

Todo gira, igual.

El obrero bebe y come
En cascos chinos mal fabricados.
Si una torre le cae da igual:
Las filas para remplazarlo son largas, numeradas,
Como a la entrada de cualquier estadio:
Los tiquetes tienen sellitos
Con animales simbólicos,
Águilas de dos cabezas, leones con muchos pies,
O universos ordenados,
Estrellitas en rondas, saturnos enrombados,
Metáforas cómicas del Estado
Que del uso ni siquiera hacen reír.

Por la mañana,
La abuela vende sus patillas
En esa interminable y concurrida playa.
Su hijo vende gafas negras para Johns
Su nieta trenzas con chaquiras para Stephanies.
Recogen luego, por las tardes,
Las pepas escupidas
Para así poderlas volver a sembrar.

Nuestros cuerpos se abren,
Pura imagen de la inquisición,
Y en esos abismos cae el mar
Con miles de migrantes por igual.
Nadie los sacó corriendo,
Nadie les pinchó sus barcas,
Nadie los observa agitarse como peces muertos
Ni quiere que no griten,
O que alguien los escuche.
No hay un solo nombre atrás.

Todo es transparente,
Limpio, ordenado y subliminal.
Muy virtual.

Todo gira, igual.

Solo aprieta los dientes,
Ve al dentista una vez al año,
Págale por quitarte la cal.

Gericault ya lo pintó todo
Muchos años atrás.
Su cuadro gigantesco,
Bello, espeluznante,
Fue marginado en un rincón.
Mostraba las espaldas de toda la humanidad.
No tenía banderas, símbolos o metáforas.
Era pura verdad.
Olvidado y triste,
No logró nunca pintar algo más.

Puta…
Nunca antes necesitaste tanto bailar.

29 jul 2019

Anaranjado se hace mi dolor


El merulio es un hongo simpático
Cuando visita la casa de tu enemigo.

Se incrusta en la madera húmeda
Y la chupa hasta hacerla papel.
Luego abre sus delgaditos dedos
En varias direcciones alrededor.
Medusa negra
busca rincones para podrir
Y calmar su infinita sed.
Si el concreto lo detiene
Se transforma:
Atraviesa los muros
En pegajosos hilos de falso algodón.
Con paciencia avanza
Entre oscuridad y silencio
Acabando con todo.

Cuando lo descubren
Se estresa.
La luz del sol lo seca,
Pero antes revienta en un polvo de esporas.
Anaranjadas, mentiroso brillo de estrellas,
Se agarran de las suelas,
Se pegan de los vestidos,
O cabalgan con el viento,
Para lograr reproducirse siempre mas allá.

El merulio nunca muere,
Se trasforma,
Pasando de casa en casa
Para lograr vivir durante siglos.

Así me gustaría sentirme ahora:
Agarrado al cine de ficción
Cual tabla de salvación,
Pedazo de un barco pirata
Que subestimo al mar
Confiando su supuesta
Fuerza espiritual:
Tantas Almas se llamaba.
Y de poco le sirvió.

Estresado, sin poder gritar,
Miles de esporas suelto al aire:
Veo una mancha negra cubrir el cielo.
Sin remarcarlo,
Me ahogará de un soplón.

Veremos qué dice el tiempo.

23 jul 2019

Pedalear

Los planes del Movistar
Para Quintana
Son como los del resto de España.
Sea amable, indiecito,
Lléveme pronto al líder
Cargado a cuestas por la montaña.

Pero como todos los planes
Trazados desde la Madre Patria
Nada salió como se pensaba.

Jamás hubo especias ni Indias,
El dorado era una mentira.
Los comendadores no sabían
Precisamente
Si la montaña era virgen
O la virgen montaña.
Demasiada coca y mucha pachamama
Hacían sospechosa tanta sumisión.
Calma chicha la llamaron:
El indio, aunque ya poco,
Se alborotó,
Y el negro, aunque encadenado,
Se les escapó.
Al resto pues,
Se le asfixió.

¡Insoportable!
El Rey todavía manda a callar.
Sus Jaurías, que ya solo ladran,
(Ases, marcas o El País),
Se empeñan en partir troncos
Que dicen podridos de tiempo atrás.

Ese pasado, lleno de órdenes de capataz,
Suena muy seguido en el encierro actual:
Compran agua de los Andes
Para hacer lamer;
Cambian de nombre a los sistemas públicos de salud,
Y hacen doler;
Extienden cables largos de comunicación
Para Mentir y vender.

Es pura debilidad.

Todavía El Rey,
Con sus cajitas elegantes,
En ceremonias de gala
Y vestidos con pendones de niño,
Muy coloridos y ridículos,
Pone collares y cruces
Que llama siempre igual:
Isabel
La
Católica.

Ya Álvaro Uribe pudo tener uno.

Nairo nunca tendrá nada.

18 jun 2019

Tías y abuelo

Mi tía Yiya murió hace poco.
Tenía noventa años y creció,
Como sus tres hermanas,
Sin marido.
Su padre, mi abuelo,
Se encargó de espantarlos todos.

Mi abuela, casi a escondidas,
Les enseñó a ganarse la vida por los bordes:
Haciendo arequipe, tejiendo pañolones,
Vendiendo textiles y otros dulces.

Mis tías vivieron juntas,
Ejerciendo las actividades que heredaron de su madre.
Costearon universidades a sus nietos,
Se endeudaron dando techos para crecer.
Organizaron todas las fiestas del año:
Cada cumpleaños, cada navidad,
Nos reuníamos felices en su casa.
Se hablaba de fútbol y de Gaitán
Mientras desenvolvían tamal.

A mi tía Yiya le gustaba reír.
Me encantaba escucharla reír
Rompiendo un orden calculado.

También le gustaba bailar.
Era tan pequeña que para darle vueltas
Había que soltarle las manos.

De mi abuelo, solo guardo un recuerdo:
Era un domingo y estaba frente al espejo.
Se ponía un sombrero.
Cambiaba de mirada y de perfil,
Como conquistando al aire.
Entonces descubrió que lo observaba,
Me lanzó una mirada dura y corta.
No me dijo nada
Y se fue.

Bailar

Mi adolescencia hubiese sido más tranquila
Si en las fiestas no hubiese tenido que escoger para bailar.
Me angustiaba atravesar esos salones de loza brillante
Con sillas de todo tipo delimitando estrechas pistas.
Tener un no como respuesta frente a la mirada de los demás.
Luego, si tenía suerte, entrarle a un ritmo disonante
Extraño a mi acelere cardiaco.
Necesitaba tiempo y confianza
Pero no lograba acostumbrarme a tanta cercanía.
Todo era demasiado explícito.

Era imposible confesar que no disfrutaba primacías
En mi explosión hormonal.
Cada uno asumía su rol.
Ellas, esperando tranquilas mientras hablaban;
Nosotros riendo sin mirarnos,
Parados,
Como si pudiéramos pensar en otra cosa.

Al final,
Cuando Hotel California o Angie sonaban acabando las fiestas,
Las parejas con suerte bailaban casi sin moverse,
Brazos abajo, manos entrelazadas, mejillas juntas.
Rodeadas de miradas tristes.
Alrededor en silencio aceptábamos
Falta de gallardía, insuficiente simpatía, poca belleza.

El baile era un juego difícil.

Afortunadamente la adolescencia no dura.
Acabé por entender que la postura inicial era convención.
Ninguna mujer, sentada desde el otro lado de la pista,
Espera como Penélope a su Ulises.
La mayoría invitan a bailar sin tener que acercarse:
De cerca, su palabra no es artimaña.
El verdadero poder está en sus ojos.

Así empecé a gozar del baile con naturalidad.

19 ene 2019

You look like rain


Para César Peña

De noche,
La trece mojada.
Pasando el caño hacía el centro tuve frío,
Me sentí vivo.

Ya no iba a cambiar el marxismo,
A nadie le importaba mi versión del capítulo 10 del tomo III de El Capital,
Las novias me duraban demasiado,
Había perdido gran parte de mi audición por una infección
Que el especialista del hospital de la Javeriana trató como gripa,
Ya habían matado a Antequera, Jaramillo, Pizarro,
Cepeda vivía en mi barrio,
El futuro era una fila de hombres,
Mujeres y Niños,
Cayendo muy rápido.

Crucé la treinta y cuatro,
Y pensé en las arepas de queso que mi tío nos había comprado
Cuando habíamos pasado los exámenes para entrar al Camilo Torres.
Teníamos once años,
Las comimos alegres y voraces con mis primos.
Me quemé la lengua.
La tienda todavía estaba allí,
Cerrada.

Subí a la séptima y me fui para el centro
A ver qué pasaba.
Ya había comenzado a ahogarme en el cine.
Había visto Blue trece veces en dos semanas
Sabía que Binoche era mía,
Escribía poemas desesperados para nadie,
Y cuentos para mis amigos
Que iba a editar en la nueva impresora de la casa;
Ay, el fin de la adolescencia,
Una compilación.
También había terminado un guión de largometraje,
Escrito con Carlos Jaime y Andrés :
Los ojos más grandes no son del enemigo.
Ya sabía que nunca iba a rodarlo.

Comencé entonces, mientras caminaba,
a imaginarme una serie de cortos sobre Bogotá,
Como una transformación visual (y muy lejana) de Los Dublineses.
Quería hablar de toda la gente que cruzaba sin conocer,
Pedazos de historias sin principio ni fin :
Quién sabe lo que le pasó al indigente que robó el espejo,
De dónde salió el policía que lo persiguió,
Quien era el conductor que se bajó,
Qué pensaba su amante y porqué se escondió,
Qué significaba el gesto del chofer del bus que se estancó,
Qué pensaba cada uno de sus pasajeros.

Y dónde estaría yo
Cuando el capítulo 10 del tomo III de El Capital ya no importara.

Llegué a la diecinueve sin saber cómo.
Estaba tan seguro de que esos cortos si los iba a rodar
Que les puse nombre antes de escribirlos: Bogotanadas.
Acabaron por llamarse Quitar el Polvo que Siempre Cae
¡Hágame el favor!
La casa de producción que fundamos con César y Ximena para hacerlos
Se llamaría CinÉxito.

Bajé a la Musiteca,
Estaba abierta.
Pregunté por ese grupo extraño, canadiense pensaba (pero estaba equivocado). 
No me acordaba bien de su nombre
Y me puse a describirlo como pude.
Lo había escuchado en la emisora de la Javeriana
(dan para escuchar y quitan la oreja).
No sé cómo lo logró el vendedor.
No era el primero en pasar a preguntarlo.
Me hizo escucharlo
Y comencé a volar.

Aún no he parado.

Era Morphine.
Ya no sé si
Cure for pain,
Good,
Yes,
O Like Swiming.
Pero sonaban a Bogotá.

Unos días antes de coger el avión para irme del país
Organicé una fiesta con mis amigos.
Me quedé viendo mi pequeña y querida colección de CDs
Y me dije que no podría llevármelos.
Los vendí regalados.
No me quedé con ninguno.

Me demoré mucho en volverlos a escuchar.

Cuando llegué a Bélgica a estudiar cine
Me fui al festival de Dour el día en que Morphine iba a tocar.
Estaba feliz.
Ansioso.

Pero me quedé con las ganas.
Alguien anunció al micrófono :
Mark Sandman murió ayer
Sobre la tarima de un concierto en Roma.

Uno si es de malas, pensé.

Que güeva es uno, a veces.
Todavia cuando los oigo
Salto los charcos de mi ciudad.

14 nov 2018

Aniversario

La idea de la casa no fue mía
¿Qué iba a ser mía?
¿De dónde iba a ser mía?

Crecí en barrios de alquiler,

Comprando helados caseros a enfermeras
Por entre las rejas de sus ventanas
(mientras probaban con su lengua cuál era el de coco
escudriñaba los dibujos en sus destendidas camas);

Saludando jóvenes abogados
Que el atardecer fijaba como momias
Mientras hablaban sobre bancos de cemento y ladrillo,
Dejando marcas de sudor,
Nalgas en paño cosido por sus madres
(Caminaban de mañana la ciudad
Buscando paredes para colgar diplomas,
Sólo el fútbol del domingo daba razones);

Escapando de tanto ángel frío, iracundo,
Que crecía al tiempo conmigo,
Marcando corredores con estelas verdes, marihuana,
Cayendo cada viernes, cada sábado,
Cometas de ojos inyectados
Con drogas que compraban robando a sus padres:
Reparadores de electrodomésticos,
Pensionados de bancos públicos,
Músicos del Guardia Presidencial;

Enamorándome perdidamente, por algunos días,
De niñas lindas que sabían simular inocencia,
Deisy, Yuceli, Diana, Adriana, Rocío,
Pero también Paola, agazapada en las esquinas
(y en mis sueños, pero de otra manera),
Y Jenny, vieja hippie, jeans cortos, piernas largas,
Sentadas ambas en el mismo tanque durante veinte años,
Aún cuando llovía,
Ambas traficantes, ambas eficaces:
Hacían de los niños hombres
Y de los hombres moscas.
Todo el barrio se perdía imaginando orgías que nunca daban.
Eran románticas,
Se habían enamorado de viejos dealers
Que partían siempre y de entrada el corazón.
Manejaban filas de novios que se turnaban
Buscando al hombre que las sacara.
Pero ellos solo querían una misma cosa.

Andamios, rejas, celadores (Justo y su bigote)
Canastas de cerveza puestas al revés,
Pólvora sin chispa, solo ruido,
Novenas interminables con sorpresitas al final
Para que los niños no nos fuéramos,
Campeonatos de baseball sin reglas,
Canchas de basketball pequeñas e inclinadas,
Huecos de golf repletos de cucarrones (bastones en palos de escoba),
Niñas juiciosas que sus padres dejaban salir un par de horas,
Entre diciembre y enero.

En ese terreno enorme, puro pasto,
Me ensucié para siempre las rodillas.

No había peligro, ningún desconocido asechaba.
Todos vigilaban al costeño pedófilo
Y los niños malandros se iban a robar al norte.
Jugábamos hasta tarde.

En ese barrio fui feliz,
Hice amigos con los que aún juego en sueños,
Tuve novias y nunca terminamos,
Algunas guardan aún los papelitos que les escribía
(a veces también se me aparecen en sueños).

Nadie tenía,
Nadie esperaba,
La pereza era una forma de acción.
Amar en los parques, pasear perritos
De vez en cuando ahogarse en alcohol
Y armar peleas sin sentido,
Sentirse vivos.

***

La idea de la casa tampoco fue de ella
¿Qué iba a ser de ella?
¿De dónde iba a ser de ella?
Corriendo en sandalias por el campo,
Nadando en un lago joya, aguas espejo de su lindo cuerpo,
Recogiendo manzanas y nueces a la medida de sus ganas,
Entre la casa de su padre, teatrero en la montaña,
Y el café du commerce del poblado de su madre, abuelos y bisabuela estrella,
En donde aún se respira el aire enrarecido de la guerra:
El bisabuelo, fusilado por los nazis,
Que intenta abrir las ventanas, pero solo crujen sus pasos.
Quedó resistiendo en la eternidad.

Ella y yo, caímos juntos,
Pensando en el futuro de nuestras hijas,
Como lo hace la publicidad.
Lo que se espera es pura trampa,
Así comenzamos una hipoteca de treinta y cinco años.
A mis setenta y cinco, barrigudo, si lo logro,
Seré dueño en otro barrio,
Colgando un delantal para no mancharme
La pulcra sudadera del domingo,
Maestro de un fuego que aprendí à lanzar
Con palitos de carbón comprado.

Tal vez el hombre de la prehistoria
También necesitaba sentir suya la caverna.

***

En eso pienso mientras camino por los bordes del lago espejo.
Atrás me siguen mis padres y mi hermana,
De visita en vacaciones, con sonrisas maliciosas.
Vamos hacia una casita de pescadores, herencia familiar lejana,
Un viejo chalet de montaña que bajaron al lago,
Pequeño y sin lujos,
El lugar más bonito del mundo
(rodeado de mansiones de jeques tristes o de nuevos y agresivos ricos rusos).

Allí descubro la sorpresa que marca mis cuarenta años:
Manon, nuestras hijas, varios amigos,
Vestidos en colores pastel,
Cantan en francés, luego en español, mi cumpleaños.
El sol, su luz, Un árbol inmenso y su sombra,
El aire limpio en el que se mueven pequeñas olas,
El profundo olor del pasto en el que nos sentamos a hablar,
Las risas mezcladas de todos, incluso los que no están,
Su contacto tan cercano (en una hamaca cuelgan muchos libros:
Bolaño, Proust, Levi-Strauss, Lautréamont, Rimbaud).

Soy feliz.
Totalmente feliz.
Nada aquí me pertenece.

24 ago 2018

Reverso

Creía estar buceando
Sobre el fondo del mar.
Sentí el viento golpear mi cara y entendí:
Son abismos
Y no sé volar.

19 jun 2018

Hilar y Olvidar

Dice una vieja,
Sin edad lo juro,
Que en la masacre de las bananeras
No cayó una sola gota de sangre.
Fue muy limpia,
Se hizo sin matar gente,
Los salarios se auto-bajaron y ya.
No hubo necesidad de economía ni ley.

Para que le explico si no me entiende.
¿Cómo diablos quiere usted
Reunir trabajadores para masacrarlos
Si son una partida de vagos
Que no salen nunca de sus casas?
¿De donde acá saca usted
Mentiras tan históricas?
Dice ella con sus ojitos
De serpiente ebria.
Y yo le creo
Y usted también.

13 abr 2018

¡AY!


A finales de 1997 recogí estos cuentos que había escrito en la universidad y los publiqué en un librito que repartí a mis amigos.

¡AY! 
Al final de la adolescencia


Una historia

En realidad solo hay una historia
La mujer posee el infinito en su interior
El hombre lo presiente aunque no lo entienda
Y se obsesiona
Lo quiere todo para él.

3 ago 2017

Traición a la patria

Son ese tipo de hombres difícil de imaginar niños.
Nacidos ya viejos, la nuca de frente,
A cada paso dado un grito.
El tiempo les duele.
El futuro es tobogán del diablo,
Todo les suena a treta.

Arropados en ropas tiesas de almidón,
Vanguardia planchada de la moda,
Andan y se van haciendo polvo,
Por las calles que los bisabuelos marcaron con su mugre.
El trabajo manual no suena en sus barrios,
Nada canta en las ramas de sus árboles,
Las mujeres no se miran a los ojos,
La risa les suena a burla.
Desde esas ventanas encercadas,
Hablan del mundo como si lo pudieran ver.
Pero solo tienen miedo.
Quieren que todo sea como siempre nunca fue.

Enrique Gómez,
Hijo de Álvaro Gómez, conservador asesinado por rechazar golpes de Estado,
Nieto de Laureano Gómez, que presidió Colombia de 1950 hasta que lo dejaron,
Martillando “república independiente” en bombardeos gramaticales
Que terminaron por hacer de las FARC mucho más que un epígrafe,

Mariano Ospina,
Hijo de ese homónimo que presidió Colombia del 46 al 50,
Emboscado en su palacio para desinflar la turba
Que cantaba alrededor la rabia del Bogotazo,
Esa muerte de indio que incendió
El fueguito con el que desde la colonia
Se calienta tanto conservador taimado:
Pedro Nel Ospina, presidente de Colombia del 22 al 26, su abuelo,
Y el gran homónimo que presidió Colombia de 1857 a 1861,
Bisabuelo fundador de un partido que cae sin fin, como su nombre,
Amenazando con aplastarlo todo
Y mientras tanto solo hace sombra,

E Ignacio Valencia,
Hijo de Guillermo León Valencia, presidente del 62 al 67,
Cantando, como estaba escrito, el acuerdo del Frente Nacional,
(Aún resuena su emocionado ¡Viva España!, patria mía,
En esa recepción estudiada al mismísimo General De Gaulle
Recién salido de su guerra de Algeria),

Un día de estos se llaman los tres, vaya a saber en qué orden,
Para compartir su indignación por tan horrible situación:
Juan Manuel Santos, actual presidente,
Sobrino de Eduardo Santos, presidente del 38 al 42,
Está claramente marcado por la bestia
¡Quiere hacer la paz!

Entonces van a la Comisión de Acusación de la Cámara
E instauran una denuncia,
Aprovechando que allí, muy cerca, trabaja Samuel Hoyos,
Ese honorable y enérgico jovencito,
Que también tiene padre ex presidente, aunque sea adoptivo,
Gracias a un saber que en títulos reza así:
Psicólogo y Sociólogo de la Universidad Javeriana,
Master en Acción Política Universidad Francisco de Vitoria y Rey Juan Carlos de España,
Asesor y docente de postgrado en Ciencia Política de la Universidad Sergio Arboleda,
Columnista de El Nuevo Siglo,
Representante a la cámara,
Representante de Agencia Española de publicidad…
Aquí lo mejor es tomar aire.

La denuncia, coescrita en acuerdos gramaticales
Que recuerdan la ampulosa verba del mismísimo Rafael Nuñez
Dice así:
“Desde el primer día de su mandato,
Cuando traicionó a todos los que por él votamos,
Hasta la fecha, 
Nos hace demostración de su gélido desprecio del juramento pronunciado
En el acto de asunción de la primera magistratura.
Miente y desinforma a derecha y a izquierda,
Al parecer sin otra preocupación distinta
A la consecución de la traición a la patria
Que en algún momento pactó con el enemigo,
No sabemos a cambio de que contraprestación”

Una traición a su Patria, dicen…
No saben aún por cuanto.

Me río.
Pienso en Rin Rin Renacuajo.

14 may 2017

Plebiscito de paz frustrado

Dos de Octubre del 2016,
5h47 de la tarde, hora colombiana



Un domingo,
Para la fiesta se levanta uno.
Pero la fiesta no viene, la engañan por el camino, la parten en mil.
Tocan entonces el horrendo himno,
De guerra surcado, de hombría senil.
Rima sola y trillada,
En tiempo de marcha que nunca nadie dio.

El eje mismo de nuestra historia,
Estruendo en vórtice forzado:
Órdenes, improperios,
Hipos de capataz saciado,
Pensar coronado de bendecido patrón.

¡Y yo hasta ahora lo entiendo!

Su inmarcesible júbilo inmortal,
Sus surcos de dolores,
Su sangre de héroes, su río colmado de despojos,
El hambriento pueblo que lucha horrores prefiriendo,
Las espadas cual centellas, sus centauros indomables,
La agonizante virgen que encima arranca sus cabellos,
El deber antes que la vida
Y los átomos volando…

Somos hombres de bravura,
Cada gota de nuestro semen cuenta,
Regamos hijos levantando monte
Al lado de mujeres dispuestas,
Uno nunca sabe cuándo se alebresta.

Las flores, aves del paraíso,
Estamos de acuerdo, no sirven para nada,
Creciendo entre maleza sin orden,
Nadie que las contemple, nadie que las nombre.
Horriblemente chupadas por colibríes incansables,
Confundidas entre irritantes mariposas,
Pura plaga,
Marica, que le rompo la cara.

Los cedros negros, los algarrobos,
Estamos de acuerdo, no sirven para nada,
Resistiendo inútilmente a la humedad incivilizada
En selvas dignas de prehistoria,
Meciéndose con pereza al golpe de marimbas,
Pudiendo ser mesas
O lujoso papel de millonarias transacciones.

Un banano así, estamos de acuerdo, no sirve para nada,
Creciendo tonto de los gajos,
Librado amarillo al paso brumoso del común,
Lo arrancan cuando les da la gana
Y colgado hasta lo dejan podrir.
¡Verde hay que salvarlo!
Verde funda empresa, no pinches negocios,
Verde camufla esquiroles, ejércitos y holocaustos,
Verde cruza, en sus ceñidos plásticos,
Los mares viscosos que abrió en dos Colón.

Y esos indios, así,
Propietarios líricos de tierras que esperan desvirgue,
Ya no nos sirven para nada,
Haciendo pulseras en la esquina,
Perdiéndose en el alcohol de falsas religiones,
Acostumbrados quejarse de sus honrados encomenderos,
Como si pudiesen prometer Dorados.
Que se escondan como puedan,
Mal, del masivo destino:
¿No han escuchado?
El colombiano es alegre y trabajador,
Al colombiano no lo vara nadie,
De la papaya, solo el papayaso.

Ay, es que esa voz en valeriana
¡Lo dice tan bien todo!

El “placercito”, muchachos, mejor déjenlo para cuando se casen,
Aprendan desde ya a hacer uso disimulado de la moza.
Y si los llevan lejos de casa a coger café,
No se asusten ni se escapen.
En esta guerra, sin combate franco,
Alguien tiene que terminar insurgente.
Muerto, vestido y embarrado,
En posiciones estratégicas de combate,
Estudiadas en academias militares bobas, ciegas.

Los libros, muchachos, no son para leerlos.
Hagan fogaticas,
Sáltenlas en bailecitos calculados,
Que los tirantes no se vayan de lado,
Que el fuego no caliente las mancornas.
El Opus Dei sabe que damos puños al aire
Sin despeinarnos.
Solo un libro vale la casa,
En el latín del bisabuelo paisa episcopado,
Sus parábolas caen siempre del mismo lado,
Entre el ojo de la aguja y el camello.

Los pesitos, muchachos, dejémoslos para la historia.
El billete de mil para un Gaitán, un Bolívar,
Populacheros comunistas.
El de dos mil para la Arango,
Maniaca que ni sabía dibujar santicas.
El de cinco para el deprimido Silva
Sus versos amanerados dan hambre.
El de diez mil para la Pola,
Marimacha terrorista.
Que los toquen de a montón,
Para que los gaste el mugre.
No importan.

El futuro, muchachos, es el dólar.
Lincoln, Washington, Jefferson, Franklin
Y nuestro gran amigo Pablo.
Contados de a paquetes, sin números de serie,
Un fajo siempre listo en bolsillos de planchadas camisas,
Sin rayas.
Para que abra caminos
Y riegue esa palabra
Que hace amigos sin hablar.

Refundemos, muchachos, esta gran tradición,
De profetas clonados, sin necesidad de apóstoles,
Puro testaferro.

Eso si, muchachos, tratemos de que siempre, siempre,
Para que nos vaya bien,
El billete de más valía, ese que tan pocos tocan,
Lleve acuñada la frente abierta y potente de nuestro gran héroe,
Núñez, prenombrado Rafael,
Oh, Pater familias,
Oh, Mars rex,
Danos correa,
Pero duro
Que nos duela.




27 sept 2016

Apocalipsis

Ayer, en una primera larga noche del verano,
El sol se acostó derramado.
Desde ese vórtice absoluto,
Pantalla conectada a todo y nada del computador,
Logré levantar cabeza
Y descubrí, por las ventanas de la calle y del jardín,
Una extraña luz amarilla comiéndose de adentro todas las cosas.

Lentamente y mirando al cielo salí.
Una nube delgada y extensa, pero parcial,
Reflejaba los rayos dorados de un sol cayendo más allá del horizonte.
Todos los colores estaban quebrados,
En la asfixia misma de una terrible impresión de calor.

La realidad se me hizo espectral.

Inmóviles, la pareja de conejos y sus tres críos,
Esperaban algo mientras me apuntaban
Con esos cinco pares de ojos,
Negros y brillantes
Que siempre quieren decir algo,
Vaya a saber quién qué.

No había un solo ruido,
Ni tranvía, ni carros, ni insectos,
Todo había desertado.
Hasta las palomas, grandes y grises,
Se agarraban temblorosas de la misma rama.

Entonces,
Sobre el techo de una casa al frente
Vi tres personas fascinadas como yo,
Sentadas en una quietud animal que me contagió.

Contemplábamos la progresión amarilla del silencio
En medio de la oscuridad tardando en llegar.

Pensé en mis hijas que ya dormían en su cuarto
Y en Manon, sentada en un tren.

Sentí que era el fin del mundo
Y que todos lo sabían menos yo.